Identidad visual de la obra
2026
La identidad gráfica de la obra nace de la relación entre sus tres personajes y de una historia en la que los recuerdos, las versiones y la percepción de lo ocurrido se encuentran en constante transformación. El concepto visual parte de una aparente armonía que progresivamente se deforma, revelando las tensiones y contradicciones que atraviesan la trama. La propuesta busca representar ese quiebre entre lo que parece ser y lo que realmente sucedió, utilizando la disrupción como recurso para construir una identidad que evoluciona junto con el drama.
Identidad gráfica para una obra de drama y memoria
La paleta parte de una gama de tonos sepia que aporta cercanía, calidez y, al mismo tiempo, una sensación de tensión y nostalgia. Estos colores también remiten a la arquitectura y los paisajes urbanos de Inglaterra, donde transcurre la obra. El celeste funciona como color complementario y establece un vínculo con Argentina, aportando una segunda referencia geográfica que adquiere significado dentro de la historia. El contraste entre ambas gamas acompaña la dualidad de la obra y refuerza la idea de dos realidades, recuerdos y versiones que conviven y se contradicen.
La estructura visual parte de la presencia de tres personajes: dos que mantienen un orden estable y un tercero que irrumpe, atraviesa y altera ese equilibrio. Esta idea se traduce en tres pilares verticales, donde los extremos conservan una posición ordenada mientras el elemento central se encuentra desplazado y torcido, generando tensión y ruptura. Este recurso, junto con el uso de rectángulos, se mantiene a lo largo de toda la identidad visual para construir un sistema gráfico reconocible y coherente.
Orden y ruptura
Tres personajes